En este último mes estamos viendo cómo se suceden los incendios en la Península. Parece extraño pues estamos en pleno mes de marzo y esto nos hace pensar en lo que está por venir, en este verano. Aún no es primavera y en el Pirineo se han quemado ya unas 2.000 hectáreas entre pastizales y bosque, tanto en Cataluña como en Huesca... ¿qué está pasando?
Pues bien, parece que los incendios en esta época son más o menos frecuentes, sobre todo tras un invierno poco lluvioso, en cuanto llega la primavera y con ella el calor (aunque a veces, como ahora, ocurra al revés) empiezan los incendios. Lo sabemos, porque cada vez se nos prohíbe antes la quema de rastrojos y la utilización de las barbacoas en las zonas recreativas de espacios naturales, pero me cuestiono de nuevo qué es lo que ocurre y enseguida encuentro que a la sequía, y la "naturalidad" de los incendios forestales de cada año viene añadida, cómo no, la acción de los pirómanos.
Parece increíble, que nadie a día de hoy pueda hacer algo así, cuando además de destruir tanta riqueza natural, que tantos años le ha costado a la propia naturaleza construir, se pone en peligro la vida de tantos habitantes de la zona o de personas que van a ayudar a extinguir el incendio. Y más increíble parece que no se persigan con más contundencia acciones como ésta...
Por otro lado parece mentira, que en un entorno como el del Pirineo, pueda arder así el bosque pues, especialmente a ojos de una sureña, suele ser muy verde y húmedo, y tener reservas de agua en abundancia, parece mentira... ¡pero es que está seco!
¿Y ahora qué hacemos? Bueno, para empezar, yo creo que perseguir a estos pirómanos, e intentar indagar en sus intereses por si fuesen, además, oportunistas. Y por otro lado, se habla ya de empezar a ahorrar agua, también en las zonas supuestamente húmedas, pues está visto que en este período no se han salvado ni allí de la escasez de lluvias.
Y, ¿qué más? Pues prepararnos para el verano. Mientras escribía esto, buscando información he leído el informe de WWF España, donde se nos pide colaboración ciudadana. Y sí, eso es lo que funciona. Que nos unamos y no permitamos que ardan nuestros bosques, que estemos alerta en nuestras acciones y vigilantes con las del resto. Y sobre todo, que las Administraciones Públicas no escatimen en gastos en este aspecto, que aboguen por una correcta gestión forestal e inviertan en la prevención. Que el medio ambiente no sea lo último sino lo primero, pues es el medio donde habitamos.
No puedo evitarlo, me acuerdo de aquel anuncio de cuando era pequeña, una campaña que resuena en nuestros oídos... ¡TODOS CONTRA EL FUEGO!
No hay comentarios:
Publicar un comentario